Plan B y no caer en la desesperación.

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Muchas veces caemos en el error de perseguir un objetivo en nuestra vida siguiendo solo un camino. Nuestra vida personal y laboral siempre tendrá proyectos que se derrumban. Un Plan B  te ayudará a ver una misma situación desde diferentes puntos de vista y ganar en confianza y no en desesperación.Ahogarnos en un vaso de agua cuando un proyecto de vida o laboral inicial se derrumba solo tendrá solución si tenemos flexibilidad ante cada situación y generamos un plan de rescate, un Plan B, un plan de emergencia, que nos ayude a seguir y no caer en la desesperación.

Un plan B funciona como respaldo a nuestro objetivo inicial:un plan alternativo puede estar elaborado antes de la caída del Plan A o, a partir de la experiencia adquirida en la falla de tu primer plan para convertirlo en un Plan B como objetivo mejorado. La. idea es que ante la necesidad, seamos capaces de crear alternativas viables.

¿Para qué sirve un plan B?: Con el diseño de un Plan B, lograrás tener más seguridad en tus objetivos. De alguna manera, saber que existen otras opciones, nos da control en nuestra vida y eso se traduce en seguridad. Las posibilidades se convierten en opciones y nos hace ser más flexibles ante la vida.

Plan B en términos psicológicos: en términos más psicológicos, podremos decir que la flexibilidad nos permite replantear, cambiar el curso de nuestras acciones y no caer en la racionalidad extrema, la lógica que nos lleva a ver la realidad de una forma muy limitada. La flexibilidad también nos hará variar nuestro sistema de creencias que gobiernan nuestra vida, creencias o patrones de pensamientos que muchas veces son limitadores. Tener planes de contingencia no significa ser inseguros o poco convincentes con nuestros objetivos. Es mucho más positivo y sano pensar que si una meta no se cumple por un camino, se podrá cumplir por otro y que optar por una segunda opción me ayuda a ser más flexible y perseverante. La vida es un continuo cambio y en el camino a nuestros objetivos tenemos que adaptarnos a las circunstancias. Lo que hoy es una opción viable, tal vez en un tiempo futuro no lo será.

Plan B en el terreno laboral: Hay personas que se aferran tanto a su puesto de trabajo, que en el momento en que les despiden (por las circunstancias que sean), se derrumban, desesperan o caen en depresión. Si estas personas tuvieran un Plan B adicional a su profesión o carrera, pensarían que quizás con esa misma preparación tendrían otras posibilidades sin ser un obstáculo la edad u otras características personales. Jubilaciones a temprana edad deben llevar a pensar que más allá de su trabajo existe una vida completa!. Los fracasos no existen, solo existen aprendizajes. En estos dos casos expuestos, ha llegado el momento de ser flexibles y buscar alternativas. Debo pensar en quien soy, qué he hecho hasta ahora y qué me gustaría hacer. Debo reconocer si lo que estaba haciendo laboralmente me permitía vivir, sobrevivir o disfrutar, tal vez la vida me está dando una oportunidad y sea el momento de vivir laboralmente disfrutando de lo que hago.

Un caso real de Plan B: recuerdo a un paciente economista que le despidieron de la empresa donde había trabajado durante más de 15 años. Fue terrible para él y necesitó ayuda psicológica. Pasó algo de tiempo y una vez en casa, solo, desanimado y con una pequeña indemnización , pensó, pensó y pensó. ¿Qué quería hacer a partir de ese momento?. Se dio cuenta que quería trabajar sin tener jefes que lo estresaran a cada momento, necesitaba más libertad horaria y no llevar traje y corbata. Tenía experiencia y preparación. Le gustaba su profesión, pero necesitaba enfocarla desde otra perspectiva. Empezó a idear su Plan B. actualmente y después de unos años, trabaja llevando su propio negocio en venta de frutas y hortalizas, comenzó de cero pero fue avanzando en la línea que él se propuso. A él su Plan B le funcionó y ahora ve su despido como una oportunidad que le dio la vida para cambiar y hacer lo que realmente quería. Actualmente disfruta de su plan B, pero sabe que si las circunstancias se lo exigieran, tendría que aplicar un Plan C.

Plan B en el terreno sentimental: cuando una relación se termina, no se trata de cambiar de pareja como cambiar de ropa, pero sí debemos pensar que la vida sigue y que mi objetivo principal estando en pareja es mi felicidad, mi tranquilidad. Si en mi relación no obtenía eso y terminó, un Plan B no necesariamente tiene que ver con la búsqueda de otra persona, sino que tiene que ver con el objetivo que es mi bienestar. Terminar una relación siempre es doloroso y seguramente llegue a pensar que ninguna otra persona ocupará el lugar de la que tenía. Efectivamente es así, nadie ocupa el lugar de nadie. Solo tienes que pensar qué es lo que persigues emocionalmente. Un plan B en el terreno emocional o sentimental, puede ser por ejemplo, algo tan importante como ponernos nosotros como prioridad y retomar lo que dejamos de hacer cuando estaba en pareja (viajar, estudiar, realizar otros proyectos, dedicarme tiempo, disfrutar de estar solo, etc.). Nunca debemos perder nuestros objetivos en la vida y optar por otras alternativas es una opción muy sana.

Dicen que “todos los caminos llevan a Roma” y debemos aplicarlo. Da igual cómo lo haga o cuanto tarde, lo importante es conseguir mis objetivos: mi bienestar, mi tranquilidad laboral, mi tranquilidad emocional, una vida plena.

Plan A,B o C, todos son válidos.

 

Carmen Paz Alza Millie. Psicóloga.

http://www.psicologiayapoyoalcorcon.blogspot.com

 

 

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